miércoles, 2 de noviembre de 2011

Y abro la puerta y allí esta denuevo el deseo de volar cuando le temo a las alturas,el de correr lejos cuando me siento minusvalida.

Nos hemos conformado, hemos  acabado conversando telequinesiacamente con dudas de si se entiende el mensaje. Hemos tocado el sol y nos hemos arrepentido de permanecer cerca por miedo a quemar, cuando en realidad sabíamos que realmente arderíamos pero que podría no importar demasiado, subestimamos una tragedia dolorosa, que, a las finales podría ser poco grabe y superable.-Se que hablo en plural, cuando en realidad solo yo he cometido estos errores y retractaciones. Mentira.



Estoy en un verano que pregunta como es el ruido de la lluvia al caer en el techo, me siento con una angustia de no querer que llegue el día y afrontar algunas cosas, hablar con la gente, dar explicaciones, mirar a la cara –créeme, son  cosas difíciles cuando planeas ser una persona franca y poner una gran cuota de gloria a cada acto- e intento cubrir mi habitación con las cortinas creando una falsa noche, en la que podría dormir y prepararme para mañana. Mentirme sabiendo que no estoy preparada para vivir, aun tengo miedo.

Ya no quiero cambiar todo lo que ha pasado o borrar cosas,quiero desviar el camino a casa, desobedecerle a un posible destino y encontrar un abrazo tuyo entremedio de todo lo malo. Sentir ese aroma que desprende cada célula  pequeña de tu ropa y entender que todo esta bien con esa prueba de que por fin estas aquí, conmigo.A ti te estoy hablando, a ti, a la única persona que va quedando mas lejos de todo cada vez que abanza el minutero.






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